Manejo Ambiental

Estamos convencidos de que proteger los ecosistemas alrededor del proyecto Cerro Blanco y mitigar el impacto que causa nuestra actividad al mínimo posible es la forma correcta de hacer las cosas.

Para Elevar Resources la gestión de impactos ambientales es inherente al negocio. La convicción de proteger los ecosistemas alrededor del Proyecto Cerro Blanco es parte de nuestra visión, valores y políticas corporativas. Nuestro compromiso radica en operar de manera sostenible y en mantener nuestra huella ambiental lo más baja posible. Esto incluye: el uso eficiente del agua, la protección del suelo y la biodiversidad, el monitoreo constante de la calidad del aire y una adecuada disposición de los residuos producidos en el proyecto.

Nuestro Plan de Gestión Ambiental busca evitar, mitigar y compensar los potenciales impactos en las áreas circundantes. Este se ajusta a la legislación nacional y a regulaciones internacionales como las Normas de Desempeño de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) sobre Sostenibilidad Ambiental y Social, las Directrices Generales del Grupo del Banco Mundial (GBM) sobre Medio Ambiente, Salud y Seguridad (EHS- 2007) y las Directrices del GBM para el ambiente, la salud y la seguridad - Sector Minero (2007).

El Proyecto Cerro Blanco contempla el uso de la mejor tecnología disponible para proteger los ecosistemas y en especial el agua. Para esto, la gestión del recurso hídrico se sustenta a través de una planta de tratamiento de vanguardia que filtra el líquido para garantizar que cumpla con las normas nacionales, antes de volver a ser utilizado en los procesos o descargado en el ecosistema. Además, se adoptó el manejo de relaves en seco para reducir los factores de riesgo de contaminación en el entorno de las operaciones.

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¿Cómo gestionamos el agua?

En Elevar Resources valoramos el agua y su gran importancia como recurso para la comunidad y para la operación. Por eso invertimos tiempo y esfuerzos en hacer un uso eficiente del recurso hídrico y prevenir la contaminación de las fuentes de agua.

Para disponer de todo el líquido utilizado en la cadena productiva de forma adecuada, el Proyecto contará con una Planta de Tratamiento de Aguas de última generación, que tiene la capacidad de limpiar el agua para que vuelva a incorporarse en el proceso, reutilizando un importante porcentaje de esta. Además de cumplir con las normas vigentes, contamos con un extenso programa de monitoreo para garantizar que la calidad del agua supere los estándares requeridos.

Datos de nuestra gestión hídrica:

El agua del proyecto proviene de pozos subterráneos y hoy es utilizada para el mantenimiento de equipos y tareas industriales de la fase exploratoria.

Dadas las características volcánicas de la zona, el agua debe someterse a procesos de enfriamiento y filtración que suceden en la planta de tratamiento de agua. 

El agua resultante de este proceso es monitoreada constantemente para garantizar que cumpla con los estándares nacionales e internacionales. 

El agua sobrante que no se reutiliza en los procesos del proyecto, regresa a los ecosistemas en condiciones aptas y mejoradas en comparación con las de su estado natural. 

¿Cómo gestionamos los residuos sólidos?

Para garantizar que el material sobrante del proceso no produzca impactos ambientales, hemos decidido implementar la modalidad de relaves secos en lugar de las conocidas presas de cola. Este camino, aunque implica mayores inversiones y procesos más tecnificados, es el adecuado para que toda la cadena productiva se desarrolle de manera sostenible.

Los relaves secos son espacios diseñados para disponer de todo el material -en su mayoría roca triturada que se convierte en arena-, que pasa por un proceso de deshidratación y secado que elimina riesgos de filtraciones de líquidos sobrantes. Sin embargo, los mismos relaves secos cuentan con tecnología que permite desviar cualquier desecho en estado líquido hacia la planta de tratamiento de aguas.

¿Cómo cuidamos la biodiversidad de la zona de influencia de Cerro Blanco?

Como parte de nuestro compromiso para conservar la biodiversidad local y el ecosistema de Guatemala,  estamos desarrollando y aplicando el Plan de Rescate de la Flora y la Fauna, así como el Plan de Conservación de la Biodiversidad. Actualmente desarrollamos actividades de toma de muestras biológicas; programas de monitoreo al ecosistema; iniciativas de educación ambiental para empleados, comunidades y contratistas; reforestación con especies nativas; donaciones de plantas de semillero, así como el control y prevención de incendios forestales.

Además, el Proyecto Cerro Blanco tiene 2 áreas de conservación en las que desarrollamos el monitoreo de especies locales. Ya hemos identificado 81 variedades de flora y fauna, y estamos comprometidos con su protección.

¿Cómo cuidamos el aire?

Hemos desarrollado un sistema de monitoreo ambiental en línea, que nos permite hacer seguimiento a variables ambientales (calidad de aire, ruido y vibraciones) para tomar decisiones operativas que nos ayuden a ser más eficientes y sostenibles en nuestra gestión.

Dichos resultados del monitoreo que corresponden a nuestro Plan de Manejo Ambiental, se comparten con las autoridades.

Por otra parte, además de las 24 estaciones de vigilancia de biología terrestre y acuática, existen 12 estaciones de calidad de aire y detección de gases (6 en el proyecto y 6 en las comunidades vecinas), así como 12 de medición de ruido (6 en el proyecto y 6 en las comunidades vecinas), que también son vigiladas de manera independiente por la Asociación de Monitoreo y Protección Ambiental Regional (AMAR) cada semestre.

Promovemos una cultura y conciencia ambiental entre nuestros empleados, contratistas y comunidades, a través del Programa de Educación Ambiental. Así hacemos extensivo nuestro compromiso hacia nuestra cadena de valor y áreas de influencia.

¿Qué sucederá cuando cierre la mina?

Para el proceso de construcción del proyecto bajo la modalidad de superficie, así como la instalación de toda la planta productiva, los relaves secos y la planta de tratamiento de agua, será necesaria la intervención del terreno dentro del predio del Proyecto Cerro Blanco, lo que implica el cambio del paisaje y la vegetación.

El proyecto cuenta con un plan de cierre que se empezará a ejecutar desde los primeros años de operación. Este plan debe presentarse a la autoridad 3 años antes del cierre, pero ya contempla restablecer la zona reforestándola con especies nativas y relocalización de fauna endémica de la zona.

En el espacio de la mina se generará un hoyo que se irá profundizando en la medida que avance el proceso extractivo. Cuando llegue el momento del cierre del proyecto, ese lugar se convertirá en una laguna armónica con la biodiversidad de la zona.

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